Una exposición muestra en Logroño cómo era la cultura y la vida cotidiana de los íberos

| 26 marzo 2014

OLYMPUS DIGITAL CAMERANR/ Logroño

La alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra; el director territorial de “la Caixa” en La Rioja, Aragón, y Navarra,Raúl Marqueta ; y Luis Batista, comisario de la exposición, presentaron este miércoles la exposición  Íberos. Nuestra civilización antes de Roma. La exposición podrá visitarse del 26 de marzo al 24 de abril de 2014 en una carpa instalada en la Plaza del Ayuntamiento.

La península Ibérica recibe su nombre de la primera cultura que presentó una cierta homogeneidad a partir de la existencia de una estructura social y económica común que se desarrolló en la costa mediterránea del sur de Francia y España. Esta civilización se asentó en el Languedoc meridional, en Cataluña, parte de Aragón, Valencia, Murcia y amplias zonas de Andalucía. Griegos, fenicios y cartagineses influyeron de forma determinante en la formación de la cultura ibérica. 

Los íberos planificaron núcleos urbanos dotados de importantes fortificaciones, crearon un arte propio que se desarrolló a lo largo de cinco siglos, compartieron una misma lengua con su correspondiente escritura y una economía monetizada que permitió explotar riquezas agrícolas, ganaderas y mineras del país, convirtiéndolos en la admiración de las grandes potencias mediterráneas de la época y a la vez en un modelo para ellas. 

La exposición Íberos. Nuestra civilización antes de Roma presenta reproducciones científicas de piezas singulares de esta cultura milenaria como recurso museográfico, además de mostrar diversas escenografías que ambientan escenas de la vida cotidiana en un poblado ibérico y que se distribuyen a partir de los seis ámbitos que componen la muestra: el contexto histórico, la organización militar y las formas de gobierno, la vida cotidiana, la escritura y el comercio, el urbanismo y la arquitectura, y la religión y el mundo funerario.

La Obra Social “la Caixa” organizó en 1997 la muestra Los íberos, príncipes de Occidente, que presentó por primera vez una visión de conjunto de la cultura ibérica entendida como una de las civilizaciones más relevantes del Mediterráneo antiguo. Íberos. Nuestra civilización antes de Roma nace ahora como consecuencia de aquel proyecto y con la voluntad de mostrar una visión actualizada del mundo ibérico. 

El contexto histórico

Tras acceder a la exposición a través de las dos torres que simulan la entrada a un poblado ibérico y que reproducen la muralla íbera de Castellet de Banyoles en la localidad de Tivissa (Tarragona), el visitante puede conocer a modo de introducción el contexto geográfico y cronológico en el que se desarrolló la cultura ibérica a partir de la proyección de un audiovisual. En él se muestran los antecedentes de los íberos, sus influencias externas y las invasiones que padecieron. Del mismo modo, presenta a partir de un mapa los principales poblados ibéricos descubiertos hasta nuestros días distribuidos a lo largo de la costa mediterránea y de la zona meridional de la península Ibérica, desde Andalucía hasta el sudeste de Francia. 

La organización militar y las formas de gobierno

El pueblo íbero no fue sustancialmente guerrero y no disponía de ejércitos bien formados. En periodos de convulsión y en ciertas ocasiones, como cuando actuaban de mercenarios de cartagineses y romanos, tuvieron que tomar las armas y luchar para defender sus intereses. En esta sección se muestra la organización militar de los íberos: las estrategias de combate, las instituciones guerreras, la arquitectura bélica y el equipamiento de caballeros y soldados. 

La sociedad ibérica era una sociedad fuertemente jerarquizada. Para asentar y legitimar su poder, los príncipes íberos crearon su propio mito heroico: representaciones idealizadas de guerreros a caballo, enfrentados a enemigos humanos o a animales fabulosos, aparecen entre las esculturas del Cerrillo Blanco de Porcuna, en Jaén, descubiertas a mediados de los años setenta. 

Se pueden observar los diferentes estratos de la sociedad ibérica a través de una serie de esculturas idealizadas de personajes tales como una sacerdotisa, un guerrero aristócrata, un comerciante, un artesano y, finalmente, una campesina. 

La vida cotidiana

En este ámbito se muestran las actividades que los íberos desarrollaban a lo largo del día y los utensilios que utilizaban en las labores más importantes, en concreto, la agricultura, la ganadería y la industria textil. 

Los íberos desarrollaron nuevas técnicas agrícolas relacionadas con los avances de la metalurgia del hierro y del torno cerámico. Los cultivos más frecuentes entre la cultura íbera eran los cereales, el olivo y la vid. En este sentido, los íberos utilizaron el molino rotatorio tanto para el molido de cereales como para producir aceite. Una reproducción de este último se puede contemplar en la exposición, al lado de diversas ánforas de boca plana para la conservación y el transporte de aceite, vino y cereales. Un telar de bastidor, reproducciones de herramientas y objetos de la vida rural son algunos de los elementos que se muestran en la exposición.

Esta muestra dedica una atención especial a la cerámica y la metalurgia. Por su abundancia y variedad, los restos y piezas de cerámica que han llegado hasta nuestros días son un importante instrumento con el que cuentan los arqueólogos para datar los yacimientos. 

Bronces, terracotas y cerámicas comparten el mismo tipo de decoración esquemática y de detalle que ofrece informaciones sobre los vestidos, la gestualidad, los hábitos y las creencias religiosas de los íberos.

 

Categoría: Logroño

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