El más inesperado de los empates

| 25 marzo 2014

La plantilla blanquirroja festeja un gol conseguido esta temporada. / INGRID

Nr / Logroño
La SDLse aferra al sueño de la permanencia y lo hace milagro tras milagro. Si hace quince días, un cabezazo de Miguel Ledo, en el tiempo añadido, permitía a los blanquirrojos superar a un rival directo, el Celta B, y poner tierra de por medio con el descenso, el domingo los logroñeses sumaban un punto in extremis.
Cuando la desesperanza había cundido entre los aficionados, alguno de los cuales criticaron las decisiones de Abadía (en una situación muy parecida a la que se vivió el pasado año tras el 0-4 ante el Noja), la SDL arañó un punto a la desesperada. Fue un empate inesperado, harto insuficiente para la aritmética blanquirroja que obliga a sumar de tres en tres en Las Gaunas para alcanzar la permanencia, pero que redimensiona las opciones, desde el punto de vista anímico, de la SDLen estos últimos seis partidos en los que ha de conseguir nueve puntos para lograr la permanencia.
Tras una primera mitad deleznable, por los dos equipos, una SDL irreconocible (en su configuración) se fue tímidamente a por la victoria. No lo consiguió, pese a un cabezazo de mérito de Metola, y recibió tres goles a la contra del filial del Sporting.
Con todo perdido, la SDLse fue al ataque y, como ante el Marino en el inicio de la temporada, logró rescatar un punto aunque ni el Pitu Abelardo ni sus jugadores sean capaces, 24 horas después, de entender cómo.
En una decena de minutos, el conjunto blanquirrojo -enemistado con el gol esta segunda vuelta, en la que sólo ha festejado siete tantos mientras que ha recibido 22 en contra equilibró el partido.
Primero se estrenó como goleador Tamayo, a pase de Javi Torres. Su gol parecía igual de estéril que el primero que firmó con la SDL, en Tajonar en 2012 (4-1) pero un cabezazo de Metola, en el último minuto, permitió seguir soñando. En el tiempo reglamentario, en un balón colgado, Tamayo, protagonista del encuentro, caía derribado en el área. Penalti tan estúpido como reglamentario. Laencina, de zurdazo impagable, firmaba el 3-3. Si el colegiado alarga un poco más, el partido bien podría haber acabado como ante el Celta B.
Pese a la nueva llamada a la épica, el calendario obliga a puntuar en Oviedo, Burgos, Tanos u Ourense así como ganar al colista y al derbi. De lo contrario, gestas como ésta no perdurarán en el recuerdo.

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Categoría: Deportes

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